Los días nacen ahora higienizados,
plastificados, imperecederos,
con un envoltorio hermético,
como impidiendo su caducidad, al menos
durante el tiempo que somos capaces
de manejar, de planificar,
hasta el fin de semana, la semana que viene,
el mes próximo, no sé.
Mantenemos de nuevo el equilibro,
los pasos primero temerosos, inestables,
luego suavemente firmes,
satisfechos ante cualquier pequeño logro,
como el progreso inesperado
de esta mañana
sobre el vertiginoso pavimento
de granito.
Aprender a sonreír,
volver a sonreír, con aquella alegría
que ayer no recordaba,
alegría que hoy se nos muestra, reaparecida
como vestigio arqueologizado,
desenterrada tras tantos años
de lágrimas sedimentadas.
Descansemos al fin, aislados, profundamente,
como narcotizados de paz,
cuando todos los
sonidos inexplicables que la noche dramatiza
son ya inocentes y tuyos,
absurdos y míos,
inevitablemente nuestros.
¿No es aún muy abstracto?
ResponderEliminar¿No falta vida en los poemas? Situaciones singulares, momentos, tiempo...
Puede ser. Mi formación, sobre todo en lenguaje plástico, es abstracta, mis preferencias también. Aun así, los poemas sí son intentos de plasmar vivencias o estados de ánimo,al menos la mayoría. Quizá el proceso hacia el realismo, o hacia la singularidad más evidente, sea aún lento.
ResponderEliminarMi idea era dar ánimos :)
ResponderEliminarTodo es camino, y el camino en sí también es bello.
Gracias por los ánimos. Todo viene bien. Hagamos camino, bello o no, siempre nuestro.
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