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miércoles, 1 de febrero de 2012

Garzonitas

Habitantes del planeta Gar-zón, decimonono de la Galaxia Gutenberg, según su proximidad a la afamada Estrella Morante. Por alguna desconocida circunstancia han llegado a nuestro planeta, colonizando profusamente entradas y salidas de juzgados y tribunales, siempre en actitud tribal, arracimados, vociferantes y pancarteados. Nadie sabe cómo han conseguido adaptarse tan rápidamente a este hábitat tan contencioso, que para los terrestres es normalmente muy hostil. Quizá en su planeta de origen abunden los gerundios y la sintaxis inescrutable, tan propios de nuestras sentencias judiciales.
No parecen ser expertos en eso que se llama mundo del motor, puesto que no entienden muy bien el contenido de los autos de los jueces de instrucción. Sus lemas, declaraciones y exabruptos nada tienen que ver con los juicios a los que asisten.
Una costumbre muy extendida es la de quitarse y ponerse la toga, cada 8 horas terrestres, o lo que es lo mismo, cada cinco minutos garzonitas, de ahí que haya quien considere que están un poco togados del ala, dada la estulticia del hecho.
Se sospecha que su saludo habitual, querido Emilio, esconde turbias intenciones. Tengan cuidado, no se fíen. Pese a su afable apariencia, lo más probable es que estemos ante una de las más mortíferas armas interplanetarias: el sablazo láser.
Extraños seres los garzonitas, predominan los de tono bermellón o bermejo, en honor a una  conocida cacería de legalidad distraída, y los de gesto desencajado y belleza ausente, y son admiradores del pelo blanquecino, la voz aflautada y los 50 metros obstáculos en el acceso al lugar de trabajo, corriendo escaleras arriba frente a los medios audiovisuales, con parka o abrigo o traje y maletín.
No se conoce mucho más de estas fascinantes y misteriosas criaturas, salvo una fervorosa devoción por Nuestra Señora de la Subvención, patrona del artisteo, a quien dedican innúmeras ofrendas y oraciones. También son protagonistas de las ya célebres procesiones de la Cámara Baja, en las que anualmente demuestran su pasión por nuestro ancestral Patrón Oro.
 

lunes, 12 de septiembre de 2011

Lo siguiente

Como humilde homenaje al gran Lázaro Carreter y sus acertadísimos dardos, valgan estas palabras sobre la expresión de moda en los medios de comunicación y, consecuentemente, en la calle. "Lo siguiente".
Esta locución, no sé si hago bien llamándola así, perdón, Carreter, si yerro, es una suerte de belenestebanismo, cuyo origen no sería yo capaz de establecer, tampoco en la televisiva princesa del pueblo. Lo cierto es que Belén Esteban lo dice habitualmente y ha llegado a popularizarlo en el habla cotidiana, llenando España de príncipes y princesas (a mí también me ha afectado el Exministerio de Igualdad) del pueblo, propiciando que numerosas conversaciones parezcan cortadas por simliares patrones.

¿Te ha dolido que Jesulín no haya llamado a Andreíta para felicitarla por su cuadragésimo séptimo cumpleaños? Dolido no, lo siguiente. Por mi hija. Se deduce que tiene que estar que se sube por los paramentos verticales, vulgo paredes. Pero no sabe expresarlo, faltan lecturas.  
(Nótese que el ordinal podría no ser exacto)

¿Qué tal las vacaciones, bien o en familia? Pregunta el irónico interlocutor. Bien no, lo siguiente, responde un anónimo príncipe del pueblo, quien además de no coger la gracia, pretende hacer notar con nuestro “lo siguiente” que lo ha pasado estupendamente. Pues podía haber dicho eso, estupendamente, o simplemente muy bien, o fenomenal, pronunciando mucho la ele, o como en mi vida, o nunca lo pasé mejor, o de puta madre, tío, joder, de la hostia, si el interlocutor es de cierta confianza. O muchas otras cosas. El motivo es el mismo que en el ejemplo anterior, escaso bagaje.

Conectamos con nuestro corresponsal en Las Gaunas, Carmelo Cotón, parece que el señor colegiado ha señalado pena máxima (o sea penalti) en el área del Club Deportivo Logroñés. Efectivamente, Gustavo de Básica, José Donato Pes Pérez ha decretado penalti por un derribo del Tato Abadía a Cristiano Ronaldo, cuando éste se internaba en el área de la portería defendida por Andoni Cedrún. ¿Qué te ha parecido Carmelo, ha sido penalti? Penalti no, lo siguiente. Casi le arranca el tobillo de cuajo.
Aunque esta narración futbolera es ficticia y nostálgica, (gracias, Carrusel Deportivo, gracias, Gomaespuma) yo mismo he oído recientemente algo parecido en una radio de alcance nacional. Aquí no se libra ni el Tato (Abadía).

Como en la mayoría de las muletillas del habla, lo peor es el abuso y la omisión de otras alternativas, que añadirían algo de riqueza al repertorio. Quizá sea por pereza intelectual, o por inconsciente utilización de la expresión de moda, o por falta de vocabulario, o qué sé yo
Incluso a mí me pasa, ya nunca escribo lo primero que se me ocurre. ¿Nunca lo primero? Lo primero no, lo siguiente.