Tengo hoy el dolor de tus
Manos ausentes
Sobre el calor de mi pecho
Enfebrecido de ti
Recuerdo reiteradamente las noches
En las que llorabas conmigo
Hasta el mutuo agotamiento
Hasta el abrazo cálido y sonámbulo
Sólo consigo ya revivir al caminar por
La profunda espiral de mi pensamiento
Hasta llegar al centro exacto
Geométrico, inexistente e
Infinitesimal, inmóvil
Comprendo apenas el sonido
Inocente de los días lejanos como
Baluarte inexpugnable
Del actual cautiverio de tu bondad
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