En esta isla sin agua al sur
del silencio
con un sol innombrable de luz
azulada
y viento encendido
Espero, dormido
Desnudo de noches
profundo, inmóvil
vivo
vacío y soñado y herido de todo
Tú, resplandeciente, inmutable
La vida en los ojos
los labios ahogados y
fuego en tus manos
Manos levísimas
se agitan y lloran, emergentes
y solas
en un cielo cercano, inmenso de olas
Tu estela infinita,
la espalda presente y serena
lejana, invisible
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